MARÍA, MADRE DE LA EVANGELIZACIÓN

EL Papa Benedicto XVI acostumbraba terminar sus Exhortaciones apostólicas con una alusión a María. El Papa Francisco sigue su ejemplo, y presenta la figura de María como colofón de su Exhortación apostólica “Evangelii gaudium” (n. 262-288). Llama a María “La madre de la evangelización”, y explica este título. Francisco nos pone mirando a María desde el acontecimiento eclesial de Pentecostés: “Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hch 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Ella es la Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangelización” (n. 284).

Con estas palabras el Papa nos indica con claridad la misión del Espíritu y de María en la evangelización de la humanidad. Pero el Papa no termina aquí la misión evangelizadora de María. Hace alusión a su presencia junto a la cruz compartiendo el sacrificio de su Hijo (n. 285), como también a las bodas de Caná: “Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios” (n 285). María evangeliza de esta manera.

Como buen latinoamericano, el Papa Francisco no podía omitir la alusión a los Santuarios marianos como lugar de peregrinación y de encuentro con Cristo a través de María. Dice: “A través de distintas advocaciones marianas, ligadas generalmente a los Santuarios, comparte las historias de cada pueblo que ha recibido el Evangelio, y entra a formar parte de su identidad histórica. Muchos padres cristianos piden el Bautismo para sus hijos en un Santuario mariano, con lo cual manifiestan la fe en la acción maternal de María que engendra nuevos hijos para Dios. Es allí, en los Santuarios, donde puede percibirse cómo María reúne a su alrededor a los hijos que peregrinan con mucho esfuerzo para mirarla y dejarse mirar por ella. Allí encuentran la fuerza de Dios para sobrellevar los sufrimientos y cansancios de la vida” (n. 286).

El Papa llega a afirmar que en la nueva evangelización debe existir un estilo mariano: “Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar  a otros para sentirse importantes” (288).

El Papa Francisco ha querido decirnos que debemos dejarnos guiar por el ejemplo de María en la tarea de la nueva evangelización, y termina con una hermosa oración dirigida a ella. Copio el último párrafo: “Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor de los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz. Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén. Aleluya”.

Agustín Apaolaza, O.S.B.

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