SAN MARCOS EVANGELISTA

         Este año litúrgico, Ciclo B, estamos leyendo los domingos el Evangelio de S. Marcos. Me ha parecido interesante recordar algunas notas que nos ayuden a profundizar el mensaje de este Evangelio. Me limito a dos puntos:

  • Qué conviene saber de este Evangelio para leerlo con provecho
  • Algunas llaves de lectura
  1. Qué conviene saber. Un poco de historia.

Lo primero que tenemos que recordar es cómo han nacido los Evangelios. Mirando atrás, el primer paso que hay que tener en cuenta es lo que dijo e hizo Jesús. Durante los tres años de vida pública predicó la Buena Noticia con palabras y con hechos, murió en la cruz y el Padre le resucitó y le glorificó. El Padre le ha introducido en su vida plena. La humanidad de Jesús ha sido glorificada. Este es el primer paso que hay que tener en cuenta. Es la Buena Noticia de Jesús.

Jesús no ha dejado nada escrito. Los apóstoles fueron testigos de Jesús (Hch 1,8), y ellos predicaron lo que había dicho y hecho Jesús. Recibieron la fuerza del Espíritu Santo el día de Pentecostés, y en seguida empezaron a proclamar la Buena Noticia de Jesús. Basta recordar el primer discurso de Pedro el día de Pentecostés (Hch 2,14-41).

Pero los apóstoles, menos S. Juan, desaparecieron pronto. ¿Y qué hacer? A continuación vienen los evangelistas, y el primero de ellos es S. Marcos. Los seguidores de Jesús se dieron cuenta que no se podía dejar perder la Buena Noticia de Jesús. Empezaron a recoger las tradiciones que se transmitían oralmente de padres a hijos. Marcos fue, al parecer, el primero que empezó este trabajo de recoger las tradiciones y escribirlas. Es posible que para entonces hubiera algo escrito para ayudar a los predicadores.

¿Quién era este Marcos? Hasta hace un siglo, el Evangelio de Marcos no era muy considerado. La mayor importancia daban al Evangelio de S. Mateo. Ahora se ha cambiado este modo de pensar, y los especialistas afirman que el Evangelio más antiguo es el de Marcos. Ha recogido las tradiciones y las ha escrito en un estilo sencillo, narrativo. Es el gran mérito de Marcos: presentar todo en estilo narrativo. Los especialistas dicen que Mateo y Lucas han utilizado la fuente de Marcos, además de otras fuentes.

Marcos no era de los doce apóstoles, pero seguramente uno de los primeros cristianos que abrazaron la fe. Tenemos en los Hechos de los Apóstoles que su madre solía acoger en su casa la comunidad cristiana de Jerusalén (Hch 12,12). Al comienzo acompañó a su primo Bernabé y Pablo en la misión de predicar el Evangelio (Hch 12,25; 13,5). Pero un buen día, Marcos los abandonó, y Pablo no quiso recibirle más en su compañía (Hch 15,37-39). A continuación Bernabé y Marcos van a Chipre (Hch 15,39). Más tarde aparece con Pedro en Roma (1 P 5,13). Pablo también le menciona, y han hecho las paces (Col 4,10). Parece ser que ha recogido algunos elementos de la catequesis de Pedro en Roma para su Evangelio. Su vida no ha sido nada fácil, pero una cosa es evidente: Marcos estaba plenamente convencido de que la salvación que había traído Jesús era de un valor extraordinario para la humanidad, y que no se podía dejar en silencio esa riqueza. Era un hombre que estaba enamorado de Cristo y se sentía en la obligación de dar a conocer a la gente lo que había dicho y hecho Jesús. Así nace su Evangelio.

¿Cuándo y dónde escribió Marcos el Evangelio? Según el parecer de los estudiosos actuales, lo escribió en Roma, hacia el año 70. Para entonces la mayoría de los testigos había desparecido. En este momento Marcos recoge las tradiciones que se trasmitían oralmente y las ha escrito en estilo narrativo. Marcos no ha escrito cartas como Pablo. Tenía mucha importancia contar así de manera sencilla los dicho y hechos de Jesús. La religión cristiana se basa en las acciones y dichos de Jesús. Lo que más ha interesado a Marcos son los hechos de Jesús. En cambio, a Mateo le interesan sobre todo, las palabras de Jesús. Hay una hipótesis nueva sobre la fecha de la composición del Evangelio de Marcos. Han descubierto en los documentos de Qumrán dos textos que parecen ser de Marcos (4,28;6,52-53).  Si se acepta esta hipótesis, el Evangelio de Marcos podría datar del año 50 aproximadamente, pero no hay seguridad para tal afirmación.

¿Para quiénes ha escrito Marcos este Evangelio? Según parece, para una comunidad cristiana de Roma, para unos cristianos venidos de la geltilidad, para cristianos convertidos del paganismo. Después de la persecución del emperador Nerón, los cristianos eran mal vistos y perseguidos en Roma. Estamos el año 64 después de Cristo aproximadamente. Cuando se incendió Roma echaron la culpa a los cristianos. Por esta época fueron martirizados en Roma Pedro y Pablo. Los cristianos de Roma en un principio vivieron con gran optimismo, con gran entusiasmo y alegría. Pero con las persecuciones perdieron el ánimo y empezó el desaliento. Llegó la crisis de la fe. Y en esa oscuridad empezaron a pensar ¿Dónde aparecen los frutos de la resurrección de Jesús? ¿Dónde está el triunfo de la resurrección de Jesús? Marcos ha visto claro de dónde les venía esta crisis: no conocen bien a Jesús. Consideran a Jesús como un Mesías poderoso, y no podían pensar que hubiera para su seguidores persecuciones y sufrimientos. Era una crisis sobre Jesús, porque no le conocían bien. Para poder salir de esa situación, Marcos les invita a conocer mejor a Jesús y les propone su Evangelio. Les propone de una manera sencilla lo que él había recogido de la tradición los dichos y hechos de Jesús. Creo que es importante conocer para quiénes ha escrito Marcos el Evangelio. Esto tiene aplicaciones también para nuestra vida en estos momentos. ¿La reducción de las comunidades en personal y en medios para mirar adelante nos dice algo hoy? ¿No será que Dios nos invita a retornar al Evangelio de Marcos buscando luz para nuestras vidas en la oscuridad?  Ya nos lo había dicho S. Benito: “Tomando por guía el Evangelio” (Prol. 21).

 

  1. Algunas llaves de lectura para este Evangelio.

     La primera. El mismo S. Marcos nos hace la presentación de su escrito. “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” (1,1). Desde el comienzo Marcos nos dice lo que vamos a encontrar en su escrito: encontraremos la Buena Noticia de Jesús. Perspectiva muy amplia. Toda la vida de Jesús es buena noticia. ¿En qué consiste esta buena noticia?  Nos trae la salvación de Dios, perdona los pecados (2,5), expulsa los demonios (5,1-17), cura a los enfermos y tiene una atención especial con los abandonados de la sociedad (1,29-34), da su vida por la humanidad (10,45; 14,24), es testigo de su vida gloriosa por medio de su resurrección (16,6-7). Hoy en día cuando se dice el Evangelio de Marcos entendemos el libro que escribió Marcos, pero los primeros cristianos más que un libro, entendían con esa palabra la salvación que nos ha traído Cristo.

Segunda. Marcos nos invita desde el comienzo a hacer una pregunta: ¿Quién es ese Jesús que nos trae la salvación? Marcos le da dos nombres: Mesías e Hijo de Dios (1,1). Es el Mesías que los judíos esperaban desde hace muchos años. Pero el Mesías que presenta Marcos en su escrito no es un Mesías que hace ostentación de su poder y de su grandeza. Es un Mesías que ofrece su vida por los demás: nacido en un pueblecito (1,9), que trabaja como carpintero (6,3), que no utiliza la violencia (8,11-19), que en vez de dominar a los demás con la fuerza, se humilla y sufre afrentas (15, 31-32). Así es el Mesías que nos presenta S. Marcos.

Y el otro nombre es el Hijo de Dios. Para cuando Marcos escribió su Evangelio, los primeros cristianos ya reconocían a Jesús como Hijo de Dios (Hch 9,20): Alguien que tiene unas relaciones extraordinarias con Dios, y le dice a Dios “Abbá” (14,36). Esta designación de “Abba” para Dios nadie la utilizaba. Sólo los niños decían así a sus padres. El centurión que estaba al pie de la cruz, reconoció este título de Jesús: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (15,39). Marcos al comienzo de su escrito nos quiere poner mirando a Jesús, y que no pensemos en recurrir a otro salvador, porque Jesús es el Salvador auténtico.

Tercera. Una vez que nos ha dicho quién es Jesús, enseguida nos dice que hagamos otra pregunta: ¿El seguidor de Jesús cómo debe vivir? Aquí el verbo “seguir” tiene mucha fuerza. Sólo un ejemplo: a los pescadores que estaban trabajando en el lago de Genesaret les dijo Jesús: “Veníos detrás de mí y os haré pescadores de hombres. Ellos dejaron inmediatamente las redes y le siguieron” (Mc 1,17-18).

Cuarta. No debemos olvidar lo que hemos dicho antes para quiénes ha escrito S. Marcos su Evangelio: para la comunidad cristiana de Roma en su crisis, porque no conocían bien a Jesús. Nosotros podemos pensar que Dios nos invita hoy a volver al Evangelio de Marcos para responder a Dios en nuestro carisma. S. Benito nos dice también: “Tomando como guía el Evangelio” (Prol 21).

Quinta. Podemos decir que S. Marcos ha querido darnos los episodios de la Pasión como llave principal para comprender su Evangelio. Quiere subrayar la mención de la Pasión. Algunos ejemplos:

– En el momento de la muerte de Jesús, en pleno día,  se ha oscurecido todo: “Al llegar el mediodía, toda la región quedó sumida en tinieblas hasta las tres” (15,33). Esta tiniebla expresa el dolor y la soledad de Jesús. La misma naturaleza ha querido acompañar a Jesús en este momento doloroso.

– Jesús a lo largo de toda su vida, ha trabajado a favor de los enfermos y necesitados, y cuando estaba colgado de la cruz, se han burlado de él por esa solicitud: “A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse (15,31). Una burla verdaderamente hiriente.

– Jesús no se ha presentado nunca como un un Mesías poderoso y famoso, como el Mesías milagrero, y ahora le piden que baje de la cruz: “El Mesías! El rey de Israel!  Que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos! (15,32). También una burla hiriente.

– Jesús ha actuado siempre contra la violencia, y ahora le dan la muerte entre dos ladrones (15,27).

– Se diría que la vida de Jesús ha sido un completo fracaso, y Dios calla en esa situación. Pero precisamente de esa terrible humillación, de esas tinieblas, ha nacido la salvación. Jesús ha aceptado con entereza la voluntad del Padre: “Abba, Padre!Todo te es posible. Aparta de mí esta copa de amargura. Pero no se haga como quisiera yo, sino como tú quieres” (14, 36). Jesús se ha unido al Padre en un amor profundo, y así, de la muerte, de la oscuridad, ha nacido vida nueva, ya antes de la resurrección. Marcos nos presenta dos signos que expresan esta salvación: la ruptura de la cortina del templo (15,38) y la profesión de fe del centurión romano al pie de la cruz (15,39)´

* La ruptura de la cortina del templo (15,38). Es cosa sabida que en el templo de Jerusalén había una cortina que impedía la entrada al Santo de los Santos, es decir, impedía acercarse a Dios. Sólo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año (Heb 9,7-8). Esa cortina que escondía a Dios, se ha roto con la muerte de Jesús: “Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró. La cortina del templo se rasgó en dos de arriba abajo” (15,37-38). Desde entonces pueden entrar en ese recinto, pueden acercarse a Dios, no sólo el sumo sacerdote, sino también los gentiles, todas las personas. El nuevo camino para Dios es Jesús (Heb 10,19-22). De se modo responde Jesús a los que se burlaban de él al pasar junto a la cruz: “¡Eh, tú que destruías el templo y lo reedificabas  en tres días” (15,29). La obra de Jesús no ha sido inútil.

* La profesión de fe del centurión romano (15,39). Mientras los judíos se burlaban de Jesús, el centurión romano, pagano, ha creído en Jesús. “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Así ha manifestado este centurión romano que la muerte de Cristo ha abierto la puerta de Dios también a los paganos por medio de la fe. Al comienzo del Evangelio Marcos nos ha dicho que Jesús es el Hijo de Dios (1,1). Ahora, cuando Jesús ha sido humillado y abandonado, ahora es cuando verdaderamente aparece como Hijo de Dios. Es la luz que brilla en la cruz. He querido desarrollar un poco más esta llave  quinta, porque en la narración de la Pasión aparece lo que Marcos ha querido decir a los cristianos de Roma: ha querido ponerlos mirando a la cruz de Jesús para que descubran la fuerza salvadora de la cruz.

Sexta. Marcos evangelista, que nos ha dejado su Evangelio, es un hombre enamorado de Cristo. Ha querido comunicarnos su experiencia. No es sólo información, sino sobre todo, su experiencia de hombre convencido del valor salvífico de la vida de Jesús.

Séptima. Marcos invita a sus lectores a la conversión. Es un tema que aparece desde el comienzo del Evangelio: “Se ha cumplido el plazo y está llegando el reino de Dios. Convertíos y creed el Evangelio” (1,15). Todas las parábolas son un invitación a la conversión; “Hay alguien que no piensa como vosotros”.

Conclusión. Vamos a leer este Evangelio durante el Ciclo B, y lo estamos ya leyendo también los días de feria. Me parecía interesante, y primero lo he hecho para mí, tener una pequeña iniciación. Hemos recordado dos puntos: un poco de historia de Marcos y de su obra, y unas llaves que nos pueden ayudar a leer el Evangelio. Quisiera terminar diciendo que es algo más que leer un libro. Es encontrarnos con Alguien que es luz en nuestro camino, con Alguien que nos ofrece la Buena Noticia, y nos invita a seguirle.

 

Agustín Apaolaza O.S.B

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