La oración del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento

Para profundizar en la oración del libro de los Salmos, es conveniente conocer el ambiente oracional del Antiguo Testamento en el que han nacido. Y esto es lo que  quisiera recordar brevemente. Al comienzo haré algunas preguntas para reflexionar:

-¿Cómo era la oración de los israelitas en el A.T? Ante todo, hay que tener en cuenta que  la oración es el elemento central  del pueblo escogido, y aparece a lo largo de toda la historia de este pueblo. Es como su espina dorsal. Es lo que mantiene viva su conciencia de pueblo escogido.

-¿Cómo ha nacido esta oración? La iniciativa de la oración la tiene Dios. Israel ha nacido como pueblo cuando Dios le ha hablado. La acción de Dios, los acontecimientos de la historia de Dios son la fuente de la oración del pueblo elegido. Israel ora a partir de lo que ha hecho Dios en la historia. Los principales acontecimientos de esta historia son: la creación, la elección de Israel, la liberación de Egipto, la alianza del Sinaí, el camino del desierto, la entrada en la tierra santa, la monarquía davídica, el templo, el cautiverio de Babilonia, la restauración después del cautiverio. La oración consiste en entrar en diálogo con este Dios que actúa. Es la respuesta del Pueblo a las intervenciones de Dios en la historia.  Una vez que el Pueblo ha descubierto a Dios actuando en la historia, no puede dejar de responder.

-¿Qué forma tiene esta respuesta? ¿Cómo se articula la oración?  Tiene diversas formas: alabanza, acción de gracias, súplica, confesión de los pecados. Puede ser colectiva o individual. Se pueden distinguir tres períodos en la historia del esta oración:

  • El tiempo anterior a los profetas (s. xv-x antes de Cristo)
  • El tiempo de los profetas (s.x-vi antes de Cristo)
  • El tiempo después del cautiverio de Babilonia (s.vi-ii antes de Cristo)

Me limito al tiempo anterior a los profetas. En este tiempo encontramos ya varias formas de oración: la bendición, el himno y la súplica.

a- La bendición. Según los comentaristas,  es la forma más antigua de oración. Es como el primer balbuceo de alegría de la humanidad después de haber experimentado por primera vez la comunión de Dios, el amor de Dios. Esta bendición es la respuesta de Israel a la bendición de Dios. Lo primero que aparece es Dios bendiciendo a su Pueblo:

  • Dios bendice las obras de la creación: “Y creó Dios por especies los cetáceos y todos lo seres vivientes que se deslizan y pululan en las aguas; y creó Dios las aves por especies. Vio Dios que era bueno. Y los bendijo diciendo: creced y multiplicaos y llenad las aguas del mar; y que también las aves se multipliquen en la tierra” (Gen 1,21-22). “Y creó Dios a los hombres a su imagen; a imagen de Dios los creó. Y los bendijo Dios diciendo: creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla” (Gen 1,27-28).
  • Dios bendice el sábado: “Bendijo Dios el día séptimo de todo lo que había hecho” (Gen 2,3).
  • Dios bendice a Noé: “Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciendo: “Creced y multiplicaos y llenad la tierra” (Gen 9,1).

La bendición aparece en estos textos antiguos como el bien más grande que Dios envía al hombre antes del envío de Cristo.

El hombre, al considerar estas bendiciones de Dios, se siente impulsado a bendecir a Dios, a corresponderle de la misma manera:

  • Noé bendice a su primogénito: “Bendito sea el Señor, Dios de Sem” (Gen 9,26).
  • Melquisedec, al encontrar a Abrahán, bendice a Dios: “Melquisedec, rey de Salem,  sacerdote del Dios Altísimo, le ofreció pan y vino,  y lo bendijo diciendo: Que el Dios Altísimo, que hizo el cielo y la tierra,  bendiga a Abrán. Bendito sea el Dios Altísimo que  ha dado la victoria sobre sus enemigos”  (Gen 14,18-20).

Esta forma de oración es una oración parecida al acción de gracias, y supone una atmósfera de espiritualidad gozosa y agradable. Expresión espontánea de un corazón agradecido.

En un principio es una fórmula breve, que después se ha desarrollado. Tenemos varios salmos que han nacido en este ambiente oracional, y tienen esta fórmula de oración. Por ejemplo: “Bendice, alma mía al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía al Señor, y no olvides sus beneficios” (Sal 103, 1-2) (102). “Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto” (Sal 104,1-2) (103). Cf. también 134 (133); 144, 1-2 (143). Habría que recodar también el himno de los tres jóvenes en el horno de Babilonia: “Entonces los tres jóvenes, a una sola voz, se pusieron a cantar glorificando y bendiciendo así a Dios dentro del horno: “Bendito seas, Señor, Dios de nuestros antepasados, a ti gloria y alabanza siempre. Bendito sea tu nombre santo y glorioso, a él gloria y alabanza por siempre” … (Dan 3,51-90).

En esta oración de bendición subrayaría dos notas:

  • Alegría, gozo, entusiasmo. Al contacto con la comunión de Dios, es el gozo del hombre que se siente amado por Dios, y se ha encontrado consigo mismo.
  1. La primera preocupación es responder Dios, reconocer sus beneficios. Dios pasa antes que los intereses de los hombres. Es la gratuidad de la oración.

    b- El himno. Es otra forma de oración del Pueblo de Dios. En el fondo es una bendición más prolongada y con más entusiasmo. El argumento general de los himnos es la intervención de Dios a favor  del pueblo escogido. Algunos ejemplos:

  • El cántico de Moisés (Ex 15,1-18). Es el canto de entusiasmo a la acción salvadora de Dios en el Mar Rojo: reina la alegría por la experiencia de Dios que salva a su pueblo: “Entonces  Moisés y los israelitas cantaron este cántico al Señor: Cantaré al Señor por la gloria de su victoria, caballos y jinetes precipitó en el mar. Mi fuerza y mi refugio es el Señor. Él fue mi salvación. Él es mi Dios, yo lo alabaré”… (15,1-2).
  • El cántico de Ana. (1 Sm 2,1-10). Ana quiere manifestar a Dios su agradecimiento y su alegría por el nacimiento de su hijo Samuel: “Entonces Ana oró así: Mi corazón se alegra en el Señor, mi fuerza está en mi Dios, mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. No hay santo como el Señor, no existe otro como tú, no hay roca como nuestro Dios.” …(2,1-2).
  • El cántico de Débora (Jue 5,1-31).  Celebra la victoria de Israel contra los enemigos del pueblo de Dios: “Aquel día, Débora y Barac, hijo de Abinoán, entonaron este cántico: Porque Israel se ha decidido a luchar, porque un pueblo se ha ofrecido voluntario.¡Bendecid al Señor! Escuchad reyes, estad atentos, príncipes, que voy a cantar, a cantar al Señor, y a tocar para el Señor, Dios de Israel. Señor, cuando saliste de Seír, cuando avanzaste desde los campos de Edom, tembló la tierra, destilaron los cielos y las nubes se deshicieron”… (5,1-4).

Los himnos son la expresión de la fe  de Israel en Jahvé, su Dios salvador, expresión de agradecimiento. Tenemos varios salmos que son de este ambiente oracional, prolongación de los himnos. Por ejemplo: “¿Señor, dueño nuestro, qué admirable  es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños has sacado una alabanza contra tus enemigos, para reprimir al adversario y al rebelde” (Sal 8). cf también 33 (32); 113 (112); 135 (134);150).

c- La súplica. Hemos encontrado hasta ahora en los tiempos antiguos formas de oración para bendecir a Dios y reconocer  sus actuaciones maravillosas. Pero además, encontramos oración de súplica: se pide a Dios por los demás. Sobre todo, aparece la fuerza de intercesión que tiene la oración de los amigos de Dios, de aquellos que tienen una familiaridad grande con Dios. Por ejemplo:

  • Abrahán. Ha sido probado en su vida: salida de su país (Gen 12,1-5). Acepta el sacrificio de su hijo único (22, 1-19). Ahí aparece la fe de Abrahán. Aparece también su familiaridad con Dios (15,2-3). En esta amistad, Dios revela a Abrahán sus planes de destruir  Sodoma y Gomorra, y Abrahán intercede (18,16-32). Y Dios concede a Abrahán lo que le ha pedido: “Abrahán volvió a decir: No se irrite mi Señor. Voy a hablar por última vez. Quizás no sean más que diez. Y respondió el Señor: Por consideración a esos diez no la destruiré” (Gen 18,32).
  • Moisés. Es un gran amigo de Dios (Ex 33, 11). Su oración de intercesión es poderosa. Consigue que Dios no destruya a su Pueblo.  El Señor dijo a Moisés: “Vete, baja porque se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto…  Me estoy dando cuenta de que ese pueblo es un pueblo obcecado. Déjame; voy a desahogar mi furor contra ellos y los aniquilaré. A ti, sin embargo, te convertiré en padre de una gran nación. Moisés suplicó al Señor diciendo: Señor, ¿por qué se va a desahogar tu furor contra tu pueblo, al que tú sacaste de Egipto con tan gran fuerza y poder? Vas a permitir que digan los egipcios: Los sacó con mala intención, para matarlos entre los montes y borrarlos de la faz de la tierra?…” (Ex 32,7-13) . “Y el Señor se arrepintió del mal que había querido hacer a su pueblo” (Ex 32,14).

Una tercera parte de los salmos pertenece a clase de súplica. Por ejemplo. “Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, haz caso de mis gritos de socorro, Rey mío y Dios mió. A ti te suplico, Señor, por la mañana escucharás mi voz, por la mañana te expongo  mi causa  y me quedo aguardando ( Sal 5,2-4). cf también 7; 13; 17; 22; 12;  44; 80). Si queremos rezar bien estos salmos,  está bien que conozcamos  su estructura literaria. Pero además de esto, es importante una vida cristiana de fidelidad a Dios, de familiaridad con Dios y una preocupación por las necesidades  de la humanidad, como lo han hecho Abrahán y Moisés.

Conclusión

         Ya en los tiempos antiguos del A.T. encontramos en el Pueblo de Israel una oración profunda, tanto en las fórmulas como en los sentimientos. Vale la pena de recordar y profundizar estas oraciones antiguas. Habría que decir que estos hombres oraban antes de reflexionar sobre la oración. La oración para ellos es la respuesta espontánea a la intervención salvadora de Dios. Es un pueblo que ha orado antes de hacer teología de la oración.

La oración nace de la experiencia del Dios salvador, y la oración hace que esa experiencia se prolongue en la vida.  En todo esto, no pretendo otra cosa que exponer al ambiente oracional donde ha nacido la oración de los Salmos. No hemos recordado más que el primer período, el del Pentateuco y libros históricos. Quedaría el período de los profetas y el período que viene después del cautiverio de Babilonia.

 

Agustín Apaolaza O.S.B.

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