Sobre el Santuario

Himno de Estíbaliz

Breve historia del Santuario

La historia del cerro de Estíbaliz se remonta hasta los orígenes del poblamiento en Álava. Después de albergar algún tipo de asentamiento romano, las siguientes pistas documentales surgirán entre los siglos X y XII, donde se nos informa de que Estíbaliz era cabeza de condado y emplazamiento de gran importancia política. En aquél momento debía existir algún tipo de casa fortificada y una iglesia prerrománica de la que no ha quedado nada. En 1138, María López, heredera del lugar de Estíbaliz, donó todos sus bienes a los monjes cluniacenses del monasterio de Santa María la Real de Nájera (importante priorato de Cluny) y, casi de inmediato, serán éstos quienes ordenen la construcción del templo románico que hoy podemos contemplar.

Se trata de una iglesia de tres ábsides, única del País Vasco (lo cual nos indica la ambición del proyecto), y de su exterior descata la magnífica portada Speciosa. Las arquivoltas se resuelven con una decoración vegetal que tendrá un enorme eco en las iglesias románicas de la zona y, entre sus relieves, se esconden figuras que forman un complejo mensaje simbólico. Sus canecillos y ventanales, además de las esculturas de los laterales, forman uno de los conjuntos más completos y bellos de Álava. En su interior, destacan los capiteles de la cabecera de inspiración borgoñona (pecado y expulsión del Paraíso, Anunciación y pecado de la lujuria y avaricia) y la pila bautistamal del siglo XIII. A pesar de las restauraciones, la talla de la Virgen de Estíbaliz todavía conserva los elementos propios de las Andra Mari medievales.

 

Breve historia de la comunidad de Estíbaliz

Decidida la Coronación canónica de Santa María de Estibaliz para el año 1923, el entonces Obispo de la diócesis de Vitoria, D. Leopoldo Eijo y Garay, y su entorno, es decir, las autoridades y devotos alaveses que se ocupaban de la restauración del Santuario, pensaron que sería bueno para la vida del mismo la presencia de una comunidad religiosa que se dedicara al culto del templo y su patrona y a la atención pastoral de los fieles que acudieran a él tanto en peregrinación como para orar  y celebrar en el mismo los diversos sacramentos de la vida cristiana, la Eucaristía y la Penitencia especialmente.

Les parecía mejor una comunidad de tipo contemplativo en razón de la estabilidad de la misma y del culto litúrgico continuado y diario, por lo que comisionaron al Canónigo Sr. Dallo, para que se desplazase al monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, en la vecina provincia de Burgos, y propusiera la idea a su comunidad.

El entonces Abad silense y notable historiador P. Luciano Serrano acogió la idea con calor y la trasladó a su comunidad, que también la aprobó.

En razón de esta decisión, en enero de 1923, el P. Alfonso Andrés, mayordomo de la Abadía, y el P. Sabino Olalla, profesor de moral, se trasladaron a Estíbaliz para preparar la instalación de la futura comunidad, que el Abad fundador quería “pequeña, en sencillez y pobreza”, como lo ha sido siempre. En febrero siguiente, la comunidad inicial formada por los Padres Sabino Olalla, Fructuoso Nieto, Superior,  David Arnaiz y Pablo García, y los Hermanos Eugenio Gutiérrez y José Beitia. La comunidad se instaló en la casa del capellán, construida en 1912. El nuevo monasterio fue inaugurado en agosto de 1924. Se construyó a expensas del Prelado diocesano, inmediatamente trasladado como Obispo a Madrid, quien también encargó al cuidado de los benedictinos la parroquia de Villafranca de Álava, pueblo al que pertenece Estíbaliz.

El primer cambio importante de personal se dio en 1924, cuando el P. Fructuoso  fue sustituido como Superior por el recién ordenado P. Azcárate. Navarro de Aibar, recién llegado de S. Benito de Buenos Aires, donde durante un tiempo, siendo todavía diácono había ejercido de Superior. Aunque al P. Azcárate en Estíbaliz no le gustó ni el lugar ni el ambiente, trabajó durante dos años con la energía y la eficacia que le acompañaron siempre, dejando a su marcha la comunidad aceptablemente instalada, agua, electricidad, conexión con el tren y carretera de Estella en Andollu, etc., además de unas notas inéditas, que tituló “Senicrónicas”, con sus impresiones y actividades.

Al marchar el P. Azcárate,  fue nombrado Superior el P. Simón de Andrés, que lo fue quince años. Durante su mandato se amplió la basílica, se puso el órgano, se construyó el resto del monasterio actual, entonces colonia escolar, promovida por la Institución libre de la Enseñanza, y hubo otras muchas mejoras materiales y pastorales. La comunidad fue ascendida  de categoría, pasando a ser Priorato Simple.

En 1940 el P. Simón fue sustituido como Prior por el Padre Isaac M. Toribios, con un cierto proyecto de independencia, autonomía, que quedó truncada al ser elegido Abad de Silos en 1944. En estos años se gestionó el nombramiento oficial de la Virgen de Estibaliz como Patrona de Alava, en 1941, y la comunidad se abrió a un futuro más intelectual, empezando la publicación de la “Revista Estíbaliz”.

Una iniciativa importante para el futuro de la comunidad fue, pensando en futuros monjes, la apertura de una escuela monástica, especie de seminario menor, llamado oblatorio, que iniciada en 1932, funcionó de modo discontinuo. Los alumnos que llegaron a ser monjes, fueron asignados a otros monasterios, y sólo uno a Estíbaliz.

En los años cuarenta y cincuenta la vida del monasterio fue estable con deseo de superación y presencia pastoral en la diócesis, de modo que en 1955 la comunidad accedió a la independencia con respecto a la casa madre de Silos. O porque no se planificó bien o porque fue mal gestada y gestionada, la cosa no tuvo mayor éxito, de modo que en 1963 el monasterio y los monjes que quisieron continuar en él, fueron trasladados a la comunidad benedictina de Lazkao en Gipuzkoa.

Desde entonces la comunidad de Estíbaliz ha seguido prácticamente una trayectoria paralela a los primeros cuarenta años de su vida, accediendo a la independencia de Lazkao en el año 2.000, siempre en la tónica de pequeñez, sencillez y pobreza de su fundación.

La llegada de los monjes de Lazkao significó para Estíbaliz una inyección de vida nueva, y un tanto diferente al reafirmarse su identidad en la tierra de Alava y dentro del País Vasco. Durante los primeros años la actividad de la comunidad se diversificó atendiendo a la pastoral del Santuario, especialmente a favor del Euskera y la Liturgia, pues estábamos en pleno Vaticano II.

Pensando en una mejor atención general y pastoral, en los últimos años del signo pasado se dotó a Estíbaliz de amplias instalaciones de hostelería y acogida.

 

Estíbaliz, lugar de peregrinación

PALABRAS DE UN PEREGRINO AL LLEGAR A ESTIBALIZ

Al ver el Santo Cerro donde nuestros antepasados construyeron el Santuario, deseo hacer  una catequesis sobre él. Me limito a tres puntos:

  1. Es un monte. Ya en el Antiguo Testamento los montes son sagrados, son los lugares por excelencia donde habita Dios, por ejemplo, Sinai, Sión. Las montañas, los cerros, en el A.T. es donde se hacen los sacrificios, o donde Dios se manifiesta al hombre de una forma u otra. Están a lo largo de toda la historia de la salvación: lugar de oración, de encuentro, de vocación, de descanso. Todos los libros del A. T. tienen algún monte a donde dirigirse. Es el cielo donde Dios habita y transforma al hombre.
    En el Nuevo Testamento Jesús se dirige a los montes para orar, para estar con el Padre. Es más, Jesús camina hacia el cerro con su cruz y allí muere,  realizando su gran Sacrificio. El monte es la puerta hacia la salvación (porta speciosa), entrada hacia Jerusalén ( la nueva Jerusalén), culminación de la historia de la salvación, el alfa y la omega del cristiano.
  2. Es la preparación del cielo. Aquí mora la Santísima Trinidad: aquí vive el Padre, el Hijo sube a él, y el Espíritu es el que empuja hacia el cerro. El Espíritu guía a los profetas, a los patriarcas, por ejemplo, a Moisés al Sinaí, a Abrahán al Moriá con su hijo. En Estíbaliz está la preparación del cielo: los monjes de S. Benito; los monjes antiguos llamaban a la celda coelum, haciendo juego con cella. Los antiguos monjes se retiraban a las montañas para estar más cerca de Dios. En el cielo hay moradas (Santa Teresa). En Estíbaliz hay moradas, es lugar de reposo, de paso; cada uno lo ve como algo positivo: el peregrino lo ve como parte de su peregrinaje. Para otros es el lugar donde está Dios. Para el monje es el lugar donde ha encontrado su historia de la salvación, es el final. Para algunos Estíbaliz es el comienzo de su historia de salvación, y para otros el final.
  3. Es Santuario dedicado a María. En ella es donde se realiza esta historia de la salvación. Ella es la elegida por la Trinidad. Ella al pie de la cruz, nos anuncia el sacrificio de su Hijo y nos entrega la salvación. En Estibaliz contemplamos la Theotocos. Aquí vemos el misterio de la Encarnación. Ella es la Madre de la Iglesia. Ella nos invita a entrar en la historia que Dios dirige, en esa historia que es nuestra historia. Podemos decir que Estibaliz es mi principio, mi camino y mi fin, pues aquí se revela la gran obra de Dios.

Bixente Astarloza

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